“Desde ACE-ISTEC entendemos que nuestra misión es servir como instrumento de formación continua a lo largo de todas las etapas de la vida”

monicaEntrevista a Mónica Luque, ex directora de la iniciativa ACE – Advanced Continuing Education del Consorcio Iberoamericano para la Educación en Ciencia y Tecnología – ISTEC, y especialista internacional en temas de educación superior, diseño, gestión y evaluación de programas y proyectos orientados a la innovación y mejora de la calidad educativa.

¿Nos podría comentar sobre la iniciativa ACE?

Mónica Luque: Antes que nada, es importante destacar que ISTEC es una organización no gubernamental y sin fines de lucro involucrada en la promoción de la educación superior en ciencia y tecnología, y específicamente ingeniería. De alguna manera, el interés por comprender cómo se forma un ingeniero y cuáles son las metodologías y las problemáticas básicas del proceso de enseñanza y aprendizaje es algo relativamente nuevo en la agenda pedagógica e investigativa. Y entonces, ISTEC se está ocupando de ello.

Desde ACE-ISTEC entendemos que la educación es una parte fundamental de la formación de la persona humana y, por ello, nuestra misión es servir como instrumento de formación continua a lo largo de todas las etapas de la vida. De este modo, proveemos trayectos educativos de formación, actualización, capacitación y/o especialización. Ello incluye la formación de grado tanto como de postgrado y también la educación no formal o continua, a veces también reconocida como extensión universitaria.

Por otra parte, la incorporación de cada vez mayor número de personas a las sociedades del conocimiento, constituye un objetivo estratégico y prioritario incuestionable para ISTEC.

El movimiento de globalización/mundialización que es hoy un dilema y también un desafío planetario, plantea la necesidad de realizar esfuerzos inclusivos tanto a nivel económico como político y social. Ello es así pues la brecha que segmenta y excluye a grandes porciones territoriales y, por tanto, a sus grupos humanos, deriva de una problemática que conjuga no solamente falta de acceso al campo de las telecomunicaciones –conectividad- sino, esencialmente a las competencias de aprendizaje como estrategia de desarrollo personal a lo largo de  toda la vida.

Es por ello que desde ISTEC entendemos que se debe atender a disminuir la ‘segunda división digital’, la que refiere ya no a las diferencias de acceso sino a las diferencias en la capacidad para usar las TIC y beneficiarse de ellas.

¿A quienes está dirigida la propuesta de ACE-ISTEC?

Los estudiantes que buscan desarrollar programas de doble titulación; también quienes están interesados en desarrollar pasantías o estancias cortas en universidades de otros países; los profesores que buscan perfeccionarse y actualizarse; los investigadores que desean integrarse en una comunidad de conocimiento; las universidades que buscan innovar y desarrollar cursos online y el público en general.

En particular, ISTEC está ofreciendo soluciones y propuestas en los lugares donde las TIC se transforman en una parte integral de la experiencia en la sala de clases, ya que se ha encontrado evidencia empírica sobre impactos positivos en el aprendizaje y el desempeño de los estudiantes. Claramente atender a las necesidades de los profesores que están siendo interpelados por la presencia de las TICs es una parte importante de la agenda actual de ACE-ISTEC. Sin embargo, ello no depende sólo de “adoptar” el uso de la tecnología, sino también de las capacidades, actitudes y creencias pedagógicas de los profesores.

De allí que ISTEC haya decidido implementar un servicio a la comunidad a través de su Portal Educativo, un espacio online en el que se podrán hallar cursos, becas, ofertas de formación mediadas por la tecnología, entre otras interesantes propuestas.

¿Qué recomendaciones puede efectuar a una organización para que pueda desarrollar un proyecto de e-learning exitoso?

En primer término, es necesario reconocer que todo proyecto de e-learning debe identificar su propósito y, con ello, su pertinencia al medio ambiente de aprendizaje virtual. Con ello deseo enfatizar que no todos los contenidos pueden ser virtualizados. Del mismo modo, no toda experiencia de e-learning puede ser formativa, productiva y beneficiosa en términos de formación humana.

Cuando pensamos en las condiciones que un proyecto de e-learning debería mostrar para impactar en el aprendizaje y en la experiencia formativa de manera relevante y positiva, se nos presentan cuatro instancias ineludibles:

a) Presentar contenidos relevantes y procesados de modo pedagógico, evitando así la sola presencia de la información. En este sentido, no me canso de enfatizar que el conocimiento, su construcción colectiva y el trabajo dialéctico que dicha construcción precisa, supera en gran medida la simple disposición de la información en la web.

b) Introducir instancias que inviten a pensar, reflexionar y a dialogar y no solamente a responder, replicar o reproducir. Esto es fundamental, porque involucra el rol del Tutor-Profesor Virtual, una presencia indispensable y de gran valor.

c) Fomentar un clima y una cultura de interacción entre los integrantes del aula virtual, en donde se aprende a pensar con otros, colaborativamente. Ello refiere a un ambiente intelectual y académicamente activo.

d) Generar, especialmente por parte del Tutor-Profesor, retroalimentaciones significativas que procuren ofrecer seguimiento evaluativo a los estudiantes.

¿Cuáles son las claves para que los alumnos se interesen por los contenidos y la metodología de aprendizaje en el marco de un curso virtual? ¿Cómo se puede evitar la deserción de los estudiantes virtuales?

Lo primero que se debe considerar es que, en el ambiente virtual, el alumno se encuentra solo y que necesitará asistencia para permanecer en dicho medio, el que puede presentársele hostil y poco atractivo. En segundo término, también hay que conocer que  los resultados de la investigación educativa indican que el proceso de aprendizaje requiere de una motivación sostenida. Pero también sabemos que la motivación es un proceso que puede facilitarse cuando existen condiciones de estimulación intelectual y psicosocial efectivas.

Por tanto, considero que la clave para sostener al alumno en un curso virtual radica en la clase de actividades que el curso plantea, en la dinámica del aprendizaje que se induce desde la Tutoría y, fundamentalmente, en las retroalimentaciones que se promueven en términos de retroalimentaciones válidas a la construcción del conocimiento.

En mi experiencia, la deserción de un curso virtual es simplemente el resultado de la desatención humana, la que tiene lugar cuando no existe diálogo ni retroalimentaciones relevantes, oportunas y permanentes por parte del Tutor. Según los estudios que he realizado, la atención óptima de un Tutor-Profesor  tiene lugar cuando establece un ritmo regular de trabajo, en consenso con los alumnos, con ingresos y respuestas periódicas a los alumnos, las que no deben demorar más de 24 horas luego de la solicitud que el alumno haya realizado.

¿Cuáles son los desafíos actuales para la Formación de Formadores?

Seguramente la Formación de Formadores debe atender a disminuir la ‘segunda división digital’ de la que ya hablamos anteriormente. En este sentido, es bueno conocer algunas cifras importantes, las que evidencian el mapa de situación de este colectivo ante las nuevas mediaciones tecnológicas:

  • En América Latina y el Caribe el 60% de los docentes no usan las TIC.
  • El 45% de los docentes que no usan TIC en el aula reconocen que dicha ausencia obedece a la falta de formación y a la falta de una cabal información respecto de sus beneficios para el aprendizaje.
  • Existe una notable vacancia en la Formación de Formadores para reconocer estrategias, dispositivos y metodologías apropiadas para intervenir en Aulas Virtuales.

¿Nos podría comentar las propuestas/proyectos que está impulsando en relación al cambio curricular?

Los avances de las TICs han producido cambios sustantivos en la forma de concebir la educación a distancia, la que ahora puede comenzar a desenvolverse bajo formatos que permiten abandonar las antiguas tendencias funcionalistas y/o instruccionales. Pero al tiempo que avanza en sus posibilidades también concentra, cada vez en mayor medida, una serie de preocupaciones que es deseable analizar y considerar, particularmente en los ámbitos en que se definen las políticas institucionales universitarias. En este sentido, es necesario estar muy alertas porque el cambio curricular no es equivalente a seguir haciendo lo mismo pero en otro medio. El cambio curricular exige un replanteo global y profundo.

El estado actual de la problemática que plantea el cambio curricular puede sintetizarse en las siguientes proposiciones, las que refieren básicamente a las modificaciones que debería implementar la universidad de manera de hacer frente a las expectativas de cambio generadas en torno a la introducción de las TICs en la educación.

i) En primer término, la incorporación de los nuevos formatos multimediales, también conocidos como e-learning y educación virtual, requiere de un esfuerzo institucional que supera ampliamente la dotación de infraestructura y equipamiento. Las universidades que han demostrado ser exitosas en la implementación de esta nueva modalidad, conservando pautas de calidad académica, evidencian que se debe reformular la concepción de enseñanza y aprendizaje y también, esencialmente, la cultura y la organización institucional.

ii) Si la organización de la universidad no es reconsiderada-criticada-cuestionada, el cambio que moviliza hacia la enseñanza basada en tecnología generará la aparición de pequeñas células de producción de innovación de la cual no podrá nutrirse la cultura ni la institución como un todo.

En casi todas las universidades de la Región existe ya alguna experiencia al respecto, pero generalmente estas iniciativas quedan a cargo de personas individuales “que entienden y manejan las TICs”,  o bien, bajo la responsabilidad de los grupos que antiguamente llevaron adelante los departamentos y/o direcciones de educación a distancia. El riesgo de este sesgo en la articulación de la innovación y cambio curricular es bien  visible: de un lado, la incorporación de las TICs se convierte en un asunto meramente tecnológico y de escasa apropiación para el colectivo universitario; del otro, es una nueva oportunidad para el avance y la reinstalación de los discursos didácticos y pedagógicos, a veces muy poco actualizados respecto de la problemática del conocimiento extenso (en web) y los desafíos del futuro (tecnología, sociedad, desarrollo, trabajo en colaboración, etc.).

En el trance hacia la transformación, Jorge Etkin  diferencia con lucidez lo que puede implicar la conservación en  la perspectiva de la autoorganización o bien, la apertura hacia el conflicto disruptivo. En el primer caso, la entidad se cierra sobre sí misma, reiterándose en lo cotidiano, sosteniéndose con ánimo autopoiético. En el segundo, abre a la discontinuidad del pensamiento y por tanto, remueve la plataforma de creencias e ideas sentidas hasta entonces como propias. Por ello nos aventuramos a pensar que la innovación educativa, como espacio necesariamente recreativo y reflexivo, es un camino todavía abierto y virgen, deseoso de ser recorrido.

iii) Lo dicho hasta aquí enfatiza una idea que puede resultar interesante para comprender el modo como la innovación tecnológica puede contribuir al cambio curricular, esencialmente porque la educación superior no puede permanecer ajena al potencial que aportan las TICs. Y estas nuevas herramientas tecnológicas son al mismo tiempo una oportunidad para empoderar a los profesores y a los alumnos respecto del uso creativo de las mismas.

En efecto, no se trata tan sólo de mejoras en el plano de la enseñanza y el aprendizaje, sino de nuevos escenarios para el trabajo en red y colaborativo, para la formación de competencias y destrezas  en el plano de la información y la comunicación, las que son y serán demandadas a los egresados universitarios para su inserción social y laboral. En consecuencia, las universidades deben comprender que la migración hacia la enseñanza basada en las TICs implica un cambio en el modelo pedagógico y que éste exige, a su vez, un cambio en el modelo organizativo, particularmente porque no es posible seguir haciendo lo mismo y/o reproduciendo las estructuras ya conocidas.

iv) Aún cuando el papel de la tecnología esté esclarecido y sea concebido como un “medio” para el logro de la enseñanza y el aprendizaje, las universidades deberán hacer el esfuerzo de ajustar sus presupuestos de modo que pueda contarse con equipos interdisciplinarios que faciliten el diseño formativo de los materiales de estudio.  Ello implica la producción de textos didácticamente presentados, los que requieren de aportes pedagógicos, disciplinarios, administrativos y tecnológicos.

¿Qué recomendaciones puede efectuar en relación la gestión de la educación superior a distancia y en b-Learning?

En las universidades de América, es preciso asumir que las consecuencias de tener una sociedad basada en la información, lleva a consolidar el proceso de transición hacia las sociedades del conocimiento. Y en estas sociedades, la educación superior deberá asumir algún papel.

Sin embargo, para lograr su pleno desarrollo y, más aún, para derivar de su intervención acciones que beneficien el desarrollo social, será preciso:

  • Una acción más esclarecida y activa por parte de las universidades, las que deberán acelerar su paso de la difusión a la producción de conocimientos, dejando así una porción mayor de esfuerzos financieros y humanos destinados a la innovación y la investigación.
  • Para que las instituciones de educación superior puedan dar este salto evolutivo se deberán crear nuevos modelos de  gestión, en los aspectos organizativos y también en la forma de concebir la génesis del conocimiento. Ello requerirá mayor flexibilidad, cambio curricular, sistemas abiertos y abandonar los formatos ya conocidos y caracterizados por su rigidez y estructuración.
  • En un enfoque de esta naturaleza parece importante dejar a la creatividad y la innovación un papel y un rol que ha estado ausente en las universidades más tradicionales.

¿Qué potencialidad le ve al Social Learning en la educación y capacitación formal e informal de los recursos humanos en las empresas y en ámbitos universitarios?

Internet nos ha facilitado el acceso a la información (web 1.0); seguido de la conformación de redes colaborativas (web 2.0) y las más recientes redes semánticas (web 3.0). Existen interesantes iniciativas que están mostrando el uso académico que pueden instalarse sobre plataformas de social  media: wikis, redes, blogs, etc. Estas experiencias han sido fácilmente desarrolladas e implementadas en cursos, clases y cátedras, siguiendo así el modelo de la innovación particular y aislada, asumidas por docentes activos y entusiastas. Nos falta aún un ajuste sobre esta enorme colección de experiencias para dotarlas de valor pedagógico. Es preciso investigar y hacer de estas iniciativas aisladas un saber sistematizado dotado del respaldo teórico explicativo que le corresponde.

¿Qué herramientas tecnológicas de apoyo a la formación/ educación recomienda y por qué?

Cualquier herramienta que facilite la comunicación, el diálogo, la colaboración y el seguimiento son apropiadas. Una simple aula de acceso libre puede ser el cambio que docentes y alumnos esperan. Solamente hay que cuidar los contenidos, su preparación y presentación, la mediación dialógica atribuida al Tutor-Profesor y las actividades de aprendizaje. Con estos elementos se logra pasar de disponer de información a involucrarnos en una aventura de conocimiento y construcción colectiva de búsqueda del saber.

 

Links útiles:

http://www.istec.org/

http://www.istec.org/ace/

 

*Mónica Luque. Doctora en Educación (1993). Magister en Educación Abierta y a Distancia (2003). Licenciada en Ciencias de la Educación (1986). Especialista en temas de educación superior, diseño, gestión y evaluación de programas y proyectos orientados a la innovación y la mejora de la calidad de la educación.

Ha sido Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Católica de Córdoba desde 1996 hasta 2000; se ha desempeñado como miembro de la Comisión Asesora de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) desde 1998 hasta 2002 y como Coordinadora Académica del Portal Educativo de las Américas de la OEA desde 2002 y hasta 2011.

Investigadora y consultora en organismos internacionales -BID, UNESCO, ISTEC, OEA, entre otros- y nacionales -Ministerio de Educación, Ministerio de Trabajo, Ministerio de Ciencia y Tecnología-, promoviendo el desarrollo de programas y proyectos vinculados a la educación superior y las nuevas tecnologías, desde 1998.

Consultora y asesora en universidades del continente americano: Fray Luca Paccioli (México); Universidad Tecnológica Nacional (Argentina); Eastern New Mexico University (Estados Unidos), CLAEH (Uruguay), Universidad de Brasilia (Brasil) desde 2001, Coordinadora del Aula Virtual de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana (RITLA), 2008-11.

Se desempeñó como Directora de ACE (Advanced Continuing Education) en el ISTEC (Ibero-American Science & Technology Education Consortium).